La pregunta que hizo Lisa antes de elegir un solo campo
En junio me llamó Lisa, agente de un touroperador francés. Tenía un golf society de 28 personas que quería Madrid.
No me pidió tarifas. No me mandó una lista de campos. Me preguntó dónde poner al grupo.
Me acuerdo de pensar que aquel no era su primer grupo.
Porque el orden habitual es el contrario. Primero se eligen los campos, luego se cierran las fechas, y el hotel entra al final, casi siempre en el centro, porque es lo que ha pedido el cliente.
Y ahí se decide, sin que nadie lo vea, lo que va a costar la semana.
Por qué el hotel se decide al final, y por qué es un error
El hotel parece la parte fácil. Es la que el cliente sabe pedir y la que la agencia sabe resolver en diez minutos. Los campos, en cambio, son la parte que hay que trabajar: disponibilidad, hándicaps, tee times, condiciones de acceso.
Es lógico dejar el hotel para el final. Y es justo al revés de como sale bien.
Lo que suma un traslado que no aparece en la hoja de cálculo
Un traslado no cuesta solo lo que pone en la factura del transportista.
Cuesta la hora de ida y la de vuelta. Cuesta salir a las siete para llegar a un tee time de las nueve y media. Cuesta que la primera vuelta se juegue con el grupo ya cansado y que la sobremesa se corte porque hay que coger el autocar.
Cuando el programa lleva tres o cuatro campos en zonas distintas, eso se multiplica por cada día del viaje.
El grupo que ya se conoce el autocar
Los jugadores no cuentan traslados. Cuentan horas.
Un grupo que pasa dos horas diarias en carretera vuelve a casa con la sensación de haber viajado mucho y jugado poco. No te lo va a decir así. Te lo va a decir al año siguiente, cuando elija otro destino.
Madrid no reparte sus campos por igual
Aquí está lo que sabía Lisa.
Madrid concentra buena parte de su golf en el arco norte y oeste de la ciudad, conectado por la M-40 y la M-50. Campos como Centro Nacional de Golf o Golf Santander están en ese arco, a distancias razonables entre sí.
Y pegados a ese arco hay barrios que siguen siendo Madrid.
Mirasierra: ciudad y golf a la vez
Mirasierra es el ejemplo más claro. Estás dentro de la ciudad, a diez minutos en taxi del centro, así que el grupo cena donde quiere cenar y no siente que le has mandado a un resort aislado.
Y el golf queda cerca, no a una hora.
El día cambia de forma. No hay autocar a las siete. Hay tiempo antes y después de la vuelta, que es a lo único que venían.
Antes de prometer un campo, confirma que se puede jugar
Hay campos en Madrid que son clubes de socios y no admiten jugadores visitantes, aunque tengan tarifas publicadas para no abonados. Otros solo abren a externos de lunes a jueves.
Es el error que más caro sale, porque se descubre tarde: cuando el cliente ya ha elegido el fin de semana y la propuesta ya está enviada.
Confirmar el acceso antes de nombrar un campo en una propuesta no es un detalle operativo. Es lo que separa una propuesta que se puede cumplir de una que hay que rectificar por email.
Qué haces con lo que no gastas en carretera
Esta parte la decide la agencia, no el destino.
Cuando el traslado deja de comerse una línea entera del presupuesto, ese margen se puede colocar en tres sitios:
- En el hotel, subiendo la categoría sin tocar el precio de venta.
- En el golf, añadiendo una vuelta más al programa.
- En tu comisión.
Lisa lo dejó en su comisión. Yo habría hecho lo mismo.
Porque en Madrid el hotel no es donde duerme el grupo. Es lo que cuesta la semana.
El otro dato que mueve el precio: el día de salida
Hay un segundo error de orden, y es todavía más común: comprar los vuelos antes de que nadie haya cotizado el paquete.
En Madrid, el día en que sale el grupo mueve el presupuesto más que cualquier campo de la lista. Una semana de viernes a viernes es la más cara que se puede comprar. Un inicio entre semana abre calendario, disponibilidad y opciones de hotel.
Cuando los vuelos ya están emitidos, esa palanca desaparece. Y es de las pocas que no cuesta dinero usar.
Preguntas frecuentes
¿Dónde conviene alojar a un grupo de golf en Madrid?
En una zona que esté dentro de la ciudad y bien conectada con el arco de campos del norte y el oeste. Mirasierra es el ejemplo más claro: el grupo mantiene la ciudad por la noche y evita los traslados largos por la mañana.
¿Cuántos campos distintos merece la pena jugar en una semana?
Depende de dónde duerma el grupo. Con una base bien situada, tres campos en cuatro días se juegan cómodos. Con una base mal situada, el mismo programa se convierte en cuatro madrugones.
¿Se puede combinar golf y ciudad en Madrid sin perder días de juego?
Sí, y es la principal ventaja de Madrid frente a un destino de resort. El golf está a las afueras, pero el hotel puede estar dentro de la ciudad.
¿Cuánto cuesta un viaje de golf a Madrid para un grupo?
Depende del día de salida, la temporada y el tamaño del grupo. El mismo programa cambia de precio según la semana, así que el número se cierra al cotizar unas fechas concretas y unos tee times confirmados.
Cómo lo montamos
En Global Hemisphere representamos Madrid para agencias y touroperadores. Llevamos años moviendo grupos de golf a la capital, y el orden que describe este artículo es el que usamos nosotros: primero la zona, después los campos, y las fechas ajustadas a lo que abre calendario.
Tienes los paquetes de Madrid ya montados, en golf pass y con alojamiento, listos para enseñárselos hoy mismo a tu cliente: ofertas de golf en Madrid. Son puntos de partida. Cada viaje se cotiza en vivo y cada reserva es comisionable para tu agencia.
Y cuando tengas fechas y número de jugadores, pídeme la cotización desde aquí. Vuelve el mismo día, con la zona ya elegida.
