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Preparar un viaje de golf a Panamá: las siete cosas que hay que contar antes de salir

Campo de golf de Buenaventura en la costa del Pacífico: preparar un viaje de golf a Panamá para agencias y TTOO

Preparar un viaje de golf a Panamá acaba en una llamada. Y hay dos llamadas posibles.

Una la coges al segundo tono. Sabes lo que viene y te apetece oírlo.

La otra la ves entrar, le das la vuelta al móvil y decides que la contestas después del café.

Las dos son del mismo cliente, del mismo hotel y del mismo campo. Lo único que cambia entre una y otra es lo que le contaste tres semanas antes de salir.

Porque el viaje no termina cuando mandas los vouchers. Termina cuando el cliente aterriza allí y encuentra exactamente lo que esperaba encontrar. Y eso no lo decide el destino. Lo decides tú, en un email de diez líneas que casi nadie manda.

La reclamación casi nunca es contra el destino

Llevo años leyendo las reseñas que dejan los clientes de mis agencias. Y hay un patrón que se repite tanto que da rabia.

Casi ninguna queja dice que el hotel estuviera mal. Ni que el campo no valiera lo que costó.

Lo que dicen es otra cosa: precioso, pero nadie me avisó de…

Ese «pero» es tuyo. No del resort.

Porque el cliente no compara el viaje con la realidad. Lo compara con la película que se montó en la cabeza cuando le mandaste la propuesta. Si la película y el viaje coinciden, vuelve encantado. Si no coinciden, vuelve señalando el hueco. Y el hueco lo abriste tú al no rellenarlo.

La buena noticia es que ese hueco se tapa con información, no con dinero. No hay que mejorar el producto. Hay que contarlo entero.

Y aquí va lo incómodo: de las siete cosas que te voy a dar, hay una que casi ninguna agencia dice porque cree que resta. Es justo la que más reclamaciones evita. Te la señalo cuando lleguemos.

Preparar un viaje de golf a Panamá: las siete cosas que se dicen antes de salir

Esto no es un folleto. Es el guion que uso yo con los grupos que salen hacia allá, y está pensado para que lo copies en un email y lo mandes tal cual.

1. Que la salida temprana no es un castigo, es el mejor tee time del día

Panamá se juega de diciembre a abril, en temporada seca, y se sale a primera hora.

Si tu cliente ve un tee time a las siete y cuarto sin explicación, piensa que le has dado el hueco que sobraba. Si le explicas que a esa hora el campo está fresco, vacío y en su mejor momento, y que a la una del mediodía la ronda es otra cosa, entonces esa salida deja de ser un madrugón y pasa a ser un privilegio.

Misma hora. Dos viajes completamente distintos.

2. Que son dos escenarios, y que están puestos en ese orden a propósito

La semana se arma en dos bases. La ciudad primero, la playa después.

En la ciudad duerme en The Santa María, con el campo al lado y los rascacielos detrás del green. Juega por la mañana y cena en un restaurante de ciudad por la noche. En la playa se traslada a Buenaventura, en la costa del Pacífico, con el campo de Jack Nicklaus frente al océano.

Si el cliente cree que va siete días a un resort de playa y le aparece una ciudad con tráfico y torres de cristal, se siente engañado.

Si sabe desde el principio que el viaje tiene dos capítulos, la ciudad se convierte en el primero y la playa en el premio final. Es el mismo itinerario. Solo cambia el relato.

3. Que Buenaventura está en el Pacífico, y el Pacífico no es el Caribe

Esta es la que casi nadie dice.

La agencia se guarda este dato porque piensa que resta: la arena es más oscura que la de una postal caribeña, la marea del Pacífico es grande y el agua no siempre es de ese turquesa que sale en los anuncios de las Antillas.

Y por callárselo, se come la queja entera al volver.

Dilo. Y dilo bien: el Pacífico panameño tiene una amplitud que el Caribe no tiene, unos atardeceres que no se parecen a nada y una playa donde no hay que pelearse por una hamaca. No es peor. Es otra cosa.

El cliente al que le avisas llega y ve lo que le contaste. El cliente al que no le avisas llega y ve lo que le falta. Y luego lo escribe en una reseña que te va a leer tu próximo cliente.

4. Que de la ciudad a la playa se tarda hora y media, y que eso se aprovecha

Hora y media por carretera. No es un dato dramático, pero sí es un dato que hay que dar.

Un traslado anunciado es logística. Un traslado sorpresa es «nos han tenido toda la mañana en un autobús».

Ponlo en el itinerario con su hora de salida y su hora de llegada. Si además metes una parada, deja de ser tiempo muerto y pasa a ser parte del viaje.

5. Que hace calor y humedad, y que eso se prepara con dos cosas en la maleta

Panamá es húmedo todo el año. En temporada seca el cielo acompaña, pero la humedad sigue ahí.

Dile que meta dos guantes en la bolsa y un polo de repuesto para la vuelta al club house. Dile que beba antes de tener sed, no cuando la tenga.

Parece una tontería. No lo es. Es el tipo de detalle que solo da alguien que ha estado allí, y tu cliente lo nota. No estás avisando de un problema: estás demostrando que conoces el terreno.

6. Que el dólar es la moneda y el enchufe es americano

En Panamá circula el dólar estadounidense. Los enchufes son de tipo americano, con 110 voltios.

Para un cliente español eso significa una cosa muy concreta: adaptador. Si no lo lleva, la primera noche la pasa buscando dónde comprar uno en vez de cenando.

Son dos líneas en un email. Y te ahorran un mensaje de WhatsApp a las once de la noche, hora española, que es cuando allí acaban de llegar al hotel.

7. Que el que no juega tiene su propio viaje, y cuál es

Casco Viejo, el Canal, spa, compras. En la ciudad lo tiene todo a diez minutos.

Manda el plan del acompañante por separado, con su nombre en el asunto. No como apéndice del plan de golf.

El acompañante contento no cancela tres semanas antes. Y en un grupo de ocho, un acompañante que se descuelga se lleva a un jugador con él.

Sobre el Canal, un aviso: las esclusas se ven mucho mejor en las franjas en que pasan los barcos, y esas franjas cambian. Se pregunta antes, no el mismo día. Es la diferencia entre ver un barco de doscientos metros cruzar delante de ti y ver una pared de hormigón.

Cuándo se manda este guion (y por qué no la víspera)

Tres semanas antes de la salida. Ni antes ni después.

Antes se olvida. La víspera ya no da tiempo a comprar un adaptador, ni a meter otro guante, ni a cambiarle el chip a nadie sobre el color de la arena.

Tres semanas es la ventana en la que el cliente todavía puede actuar y ya está mentalmente en el viaje. Es cuando lee de verdad lo que le mandas.

Y hay un efecto secundario que no se ve venir: ese email reabre la conversación en el mejor momento posible. El cliente contesta, pregunta, se ilusiona. Ahí es donde salen las ampliaciones, las noches extra y el segundo grupo del año que viene.

El guion de expectativas no es servicio postventa. Es venta.

Lo que esto te devuelve de verdad

Si has llegado hasta aquí, es porque ya haces bien la parte difícil: eliges destinos que valen la pena y defiendes su precio delante de un cliente que pregunta. Eso no lo hace todo el mundo.

Lo que se cae casi siempre es el último kilómetro. El tramo entre «todo confirmado» y «cliente aterrizando».

Ese tramo cuesta diez líneas y te devuelve tres cosas.

La primera, cero reclamaciones por sorpresa. Las que quedan son incidencias reales, y esas se resuelven en destino.

La segunda, una reseña mejor. El cliente que recibe lo que esperaba escribe distinto al que recibe algo parecido.

La tercera, y es la que de verdad importa: repetición. El cliente vuelve a llamarte a ti, no al buscador. Porque le queda la sensación de que con nosotros sabía dónde iba en todo momento, y esa sensación vale más que cualquier descuento.

Y si te preocupa el tiempo que te come cada grupo, ese es otro debate que merece números propios: lo tienes desarrollado en la rentabilidad real de un grupo de golf, donde la cuenta no se hace con la comisión sino con tus horas.

Vuelve a las dos llamadas

La que te apetece coger y la que le das la vuelta al móvil.

Entre las dos no hay un hotel mejor ni un campo distinto. Hay un email de diez líneas mandado tres semanas antes.

Te debía una: la cosa que casi ninguna agencia dice es la número tres. Que Buenaventura está en el Pacífico y el Pacífico no es el Caribe. Se calla por miedo a restar, y es exactamente el dato que convierte una queja en una expectativa cumplida.

Contar lo que hay no baja el viaje. Lo sube. Porque el cliente deja de compararte con una foto y empieza a compararte con la agencia de al lado, que no le contó nada.

Lo demás, el orden de las bases, los tee times y quién confirma qué y cuándo, ya está montado. De hecho, la parte de cuándo se confirman los tee times de un grupo tiene su propio calendario, y conviene tenerlo claro antes de prometer nada. Y si lo que te frena es no saber a quién llamas cuando algo se tuerce en destino, esa pieza la desmonté entera aquí.

Escríbeme a info@globalhemisphere.com y te mando el guion de pre-salida de Panamá en un documento listo para reenviar a tu cliente, con las siete cosas redactadas y el plan del acompañante aparte. Dime cuántos son y para qué fechas y te lo devuelvo adaptado a ese grupo.

Recurso gratuito para agencias

La checklist de 7 piezas para llenar un grupo de golf

La misma que uso yo con los grupos de Casa de Campo®, Madrid, Panamá, Lanzarote y Playa Granada. En PDF, directa al grano.









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