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Reservar golf en Casa de Campo: le pediste las diez y media y la respuesta tardó tres correos

Calle de Teeth of the Dog al amanecer con el Caribe al fondo: reservar golf en Casa de Campo empieza por la primera tanda de salidas

De todas las cosas que se preguntan al reservar golf en Casa de Campo, hay una que me entra dos veces por semana, y casi siempre viene de alguien que está haciendo bien su trabajo.

«¿Podría ser una salida sobre las diez y media? Mi cliente no quiere madrugar.»

Es razonable. Y no se puede servir. Ahí arranca un ida y vuelta de tres correos que no hacía falta, con el agente esperando una respuesta que no entiende y el cliente esperando al agente.

Porque en Casa de Campo, entre las diez y las doce, no sale nadie a jugar. Ni en Teeth of the Dog, ni en Dye Fore, ni en The Links.

Y hay otra pregunta que me llega todavía más que esta. No va de horas. Va de si el cliente va a disfrutar del campo o va a volver diciendo que era demasiado para él. Esa la dejo para el final, porque es la que decide si el año que viene repite.

Reservar golf en Casa de Campo empieza por saber que el día tiene dos mitades

Antes de la parrilla, algo que va en serio.

Cuando pides las diez y media no estás siendo cómodo. Estás protegiendo lo único que tu cliente te dijo con claridad: que en vacaciones no quiere despertador. Escuchaste eso y lo trasladaste. El problema no es tu criterio, es que el resort no está construido en horas continuas.

La parrilla real, por campo:

Teeth of the Dog y The Links. Salidas cada nueve minutos, de 7:30 a 9:27 de la mañana y de 12:00 a 13:57. Por el hoyo 1 y por el 10.

Dye Fore. Salidas cada diez minutos, de 8:00 a 10:00 y de 12:40 a 13:40. También por el 1 y por el 10.

Léelo otra vez y verás lo que no hay. No hay franja de media mañana. La ventana de las diez y media no está ocupada: no existe.

El motivo tiene poco de capricho. Son 63 hoyos moviendo a un resort entero, y salir a la vez por el 1 y por el 10 duplica lo que cabe en cada bloque. Concentrar las salidas en dos tandas cortas es lo que permite que un cuarteto no se pase la ronda esperando al de delante. Y deja el mediodía fuera, que en el Caribe se agradece más de lo que parece desde una oficina en Europa.

Para ti eso se traduce en una cosa muy concreta. «Sobre las diez y media» recibe un no que hay que explicar. «Primera hora de la tarde en Dye Fore, y si no hay, la última de la mañana» recibe una confirmación en el mismo correo.

Es la misma petición. Cambia quién parece conocer el resort por dentro.

El caddie no es un extra que se pueda quitar

En Teeth of the Dog y en Dye Fore el caddie es obligatorio. En The Links, no.

El buggy va dentro del green fee. El caddie va aparte, con un mínimo de uno por grupo, y su importe depende de cuántos jugadores lo compartan. Eso se cierra al cotizar, con el grupo real delante.

Lo interesante no es el importe. Es el momento en que aparece.

Si sale en tu propuesta, es conocimiento de destino. Si sale en el primer tee, con el grupo ya con los palos fuera, es un coste oculto. Y da igual que sean treinta dólares: lo que el cliente registra no es la cifra, es que su agente no lo sabía.

Hay además una parte que casi nadie vende, y es una pena. Teeth of the Dog se diseñó para leerse a pie, hoyo a hoyo, con alguien que conoce el viento de esa hora. El caddie no es un peaje del campo. Es una de las razones por las que la gente vuelve de ahí contando la ronda hoyo por hoyo en vez de enseñando fotos.

Siete mil acres significa que el hotel decide la hora de levantarse

Casa de Campo ocupa 7.000 acres. No es un hotel con un campo al lado: es una finca con tres campos, una marina, una playa privada y un pueblo dentro.

Cada alojamiento lleva su propio carrito de golf para moverse. Y donde duerme tu cliente decide cuántos minutos hay entre la cama y el primer tee.

Con una primera salida a las 7:30, veinte minutos de resort son exactamente la diferencia entre desayunar y no desayunar. Ese detalle no lo pregunta nadie al cotizar, y es el que aparece en la reseña.

El otro dato de mapa que sí cambia el programa es el aeropuerto.

La Romana está a nueve kilómetros del resort, cinco minutos de coche. Punta Cana está a cuarenta y cinco minutos y Santo Domingo a una hora.

Con La Romana, un grupo que aterriza por la mañana juega esa misma tarde en la tanda de las 12:00. Es una ronda entera que aparece de la nada y que nadie te está cobrando por descubrir. Con los otros dos aeropuertos, el día de llegada es día de llegada y punto.

Si estás decidiendo vuelos con tu cliente, ahí tienes un argumento que no es de folleto.

El todo incluido incluye casi todo. El «casi» está en dos sitios

Aquí es donde el acompañante que no juega decide la reserva, y donde una respuesta rápida cierra la venta entera.

El todo incluido de Casa de Campo no tiene buffet. Son más de nueve restaurantes a la carta, uno distinto cada noche, con bebidas incluidas. Entran también el tenis, la equitación, el fitness, el tiro y los deportes acuáticos sin motor. Y el carrito.

Fuera quedan dos: el Minitas Beach Club y el SBG de la marina. El Beach Club funciona con suplemento por persona y entrada, y los paquetes de siete noches ya llevan una incluida.

Dicho así en tu propuesta ocupa dos líneas y desactiva la única objeción que suele venir de quien no coge un palo. Sin decirlo, esa objeción llega el segundo día del viaje y llega en forma de queja.

El replay que casi nadie pide

En The Links y en Dye Fore hay ronda de replay diaria, con un máximo de una cada cuatro noches. El buggy va incluido; el caddie, en Dye Fore, no.

El green fee lleva además el uso de los dos campos de prácticas, las bolas y el almacenamiento de palos sin límite.

Casi nadie me pide el replay. Y en todo grupo de ocho hay uno, siempre hay uno, que se apunta a jugar dos veces el mismo día sin pensarlo. Ese es el que cuenta el viaje en el vestuario en marzo, y el que te trae el grupo del año siguiente.

No es un extra de catálogo. Es la ronda que convierte un buen viaje en una historia.

Las seis líneas que convierten tu petición en un total

Cuando un correo llega con estas seis cosas dentro, sale con un precio cerrado. Cuando llegan tres, sale con preguntas, y eso son tres días de calendario.

1. Fechas exactas, jugadores y acompañantes. Cuántos juegan y cuántos no. Son dos productos distintos dentro de la misma reserva.

2. Franja, no hora. «Mañana temprano» o «primera de la tarde», por día. Con eso se busca dentro de la parrilla real; con una hora exacta solo se puede decir que no.

3. Campo por día, con un orden de preferencia. Teeth of the Dog es el que primero se llena. Si va con alternativa detrás, se resuelve en un correo.

4. Si el grupo camina o va en buggy. Y cuántos caddies quieren compartir, que decide el importe.

5. Aeropuerto, día y hora de llegada. Es lo que dice si existe la ronda del día de llegada.

6. Qué hace la gente que no juega. Playa, spa, marina, Altos de Chavón. Se reserva en el mismo bloque y deja de ser un cabo suelto.

Seis líneas. Cuestan dos minutos de escribir y ahorran los tres correos con los que empezaba todo esto.

Si quieres el orden completo de cómo se monta la reserva, sin que el alojamiento te cierre los campos antes de tiempo, está contado en este artículo sobre qué se cotiza primero. Y lo que puedes prometerle a tu cliente mientras esperas el papel firmado, en el de la confirmación de tee times.

La pregunta que llega más que la de las diez y media

Es esta: «Mi cliente tiene hándicap 24. ¿Teeth of the Dog no será demasiado campo para él?»

La hace el agente que se preocupa de verdad, y la hace en voz baja, como si fuera una pega.

La respuesta está en las barras. Teeth of the Dog se juega desde 4.838 hasta 7.357 yardas. Dye Fore, desde 5.225 hasta 7.714. Entre una punta y otra hay dos campos distintos con el mismo nombre.

Un hándicap 24 desde las barras que le corresponden vuelve a comer diciendo que ha jugado el mejor campo de su vida. Ese mismo jugador desde atrás, porque el amigo bueno del grupo eligió por todos, firma la peor tarjeta de su historia y se pasa la semana callado.

El campo es el mismo. La diferencia la marca una conversación de treinta segundos que casi nadie tiene.

Por eso, cuando te llega un grupo mixto de hándicaps, la pregunta útil no es si el campo es duro. Es desde dónde va a jugar cada uno. Y eso se decide antes de viajar, no en el primer tee con el grupo detrás.

Nada de esto está en la web del resort. Está en la parrilla, en el contrato y en veinte años de correos como el tuyo. Que es exactamente para lo que estoy yo al otro lado.

Escríbeme a info@globalhemisphere.com con las fechas y el número de jugadores y te mando las salidas reales disponibles esa semana, campo por día, con el total cerrado y el caddie ya dentro. Si tu cliente está esperando para comprar vuelos, dime también eso y va primero.

Y si quieres ver antes cómo se estructura el destino completo, la ficha está en la página de Casa de Campo Resort & Villas.

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La checklist de 7 piezas para llenar un grupo de golf

La misma que uso yo con los grupos de Casa de Campo®, Madrid, Panamá, Lanzarote y Playa Granada. En PDF, directa al grano.









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